EXCESO DE ALCOHOL

Peligros de ingerir alcohol en exceso

 

El consumo excesivo de alcohol hace que la persona se vuelva una adicta y que cada vez necesite más para “surtir el efecto deseado”, como ser, emborracharse o bien, no se da cuenta de que sus reacciones comienzan a fallar hasta mucho después de varias copas. El alcohol causa efectos indeseables en la salud, tanto física como mental.

Es necesario hacer una aclaración, ya que estos problemas o perjuicios es cuando se bebe en exceso, no de vez en cuando en una fiesta o una cerveza los fines de semana, siquiera una copa de vino tinto en la cena. Igualmente hay que tener en cuenta que las bebidas más fuertes como el vodka o el ron hacen trabajar más al hígado para poder ser metabolizados por el organismo, lo que supone un desgaste adicional para un órgano vital.

 

Más allá de lo que se dijo en relación al hígado, beber alcohol en grandes cantidades perjudican seriamente al corazón y al cerebro. En este último caso, se ve afectado por confusión y pérdida de la memoria, así como también alteraciones en los nervios periféricos que pueden ocasionar problemas en la sensibilidad y la percepción.

Sin dudas el alcohol es uno de los peores enemigos de la sociedad actual, porque al estar aceptado en muchas culturas, no nos damos cuenta de sus efectos. En cuanto a lo que le ocurre al corazón y al sistema cardiovascular en general, es que aumenta la presión de la sangre, provoca anemia que debilitan el cuerpo.

 

 

 

 

Peligros de ingerir alcohol en exceso

 

El consumo excesivo de alcohol hace que la persona se vuelva una adicta y que cada vez necesite más para “surtir el efecto deseado”, como ser, emborracharse o bien, no se da cuenta de que sus reacciones comienzan a fallar hasta mucho después de varias copas. El alcohol causa efectos indeseables en la salud, tanto física como mental.

Es necesario hacer una aclaración, ya que estos problemas o perjuicios es cuando se bebe en exceso, no de vez en cuando en una fiesta o una cerveza los fines de semana, siquiera una copa de vino tinto en la cena. Igualmente hay que tener en cuenta que las bebidas más fuertes como el vodka o el ron hacen trabajar más al hígado para poder ser metabolizados por el organismo, lo que supone un desgaste adicional para un órgano vital.

 

Más allá de lo que se dijo en relación al hígado, beber alcohol en grandes cantidades perjudican seriamente al corazón y al cerebro. En este último caso, se ve afectado por confusión y pérdida de la memoria, así como también alteraciones en los nervios periféricos que pueden ocasionar problemas en la sensibilidad y la percepción.

Sin dudas el alcohol es uno de los peores enemigos de la sociedad actual, porque al estar aceptado en muchas culturas, no nos damos cuenta de sus efectos. En cuanto a lo que le ocurre al corazón y al sistema cardiovascular en general, es que aumenta la presión de la sangre, provoca anemia que debilitan el cuerpo.

 

El páncreas también sufre por el exceso de alcohol, con inflamaciones más que dolorosas. Y el estómago se puede ver afectado por úlceras, gastritis, ardor, irritación, sensación de fuego o hasta cáncer en los casos más graves. Los huesos están cada vez más débiles y disminuye la masa ósea, por lo cual la persona es más propensa a sufrir quebraduras o caídas de sus dientes o muelas.

Los riñones no quedan ajenos a los efectos del etanol, ya que eliminan más agua de la que están ingiriendo, provocando una búsqueda de líquido en otros órganos. Puede causar que las membranas pierdan agua, generando dolor de cabeza. Los pulmones aceleran el ritmo de la respiración y desgastan en lugar de mejorar, como puede ocurrir durante el ejercicio.

¿Cómo actúa el alcohol en el cerebro?

Además de todos los efectos negativos del consumo excesivo de alcohol en el cuerpo, algo que vale la pena destacar es cómo afecta o funciona este componente en nuestro cerebro. El etanol es el compuesto principal de las bebidas alcohólicas, un fármaco usado en la medicina como antiséptico.

 

 

El alcohol actúa como si fuera una perturbación en la membrana neuronal, lo que altera su flexibilidad y permeabilidad. También incrementa la función inhibitoria, por eso se cree que nos quita la vergüenza y la sensación de hacer el ridículo. La bebida es absorbida rápidamente por el tubo digestivo, va hacia el estómago y luego al intestino. Este proceso puede tardar entre dos y seis horas, según la cantidad consumida y la graduación alcohólica.

En el hígado se oxida, pero algunas cantidades ya han pasado por esa etapa en el corazón, por ejemplo. Un 10% del etanol no es oxidado y se elimina por la transpiración o por la orina. El consumo frecuente genera tolerancia, provocando problemas de sinapsis en las neuronas y que estén cada vez más acostumbradas a este efecto. Esto también podría responder por qué los alcohólicos tienen tantos problemas cuando intentan dejar de beber. La abstinencia puede causar nerviosismo, temblores, insomnio, irritabilidad, malestar emocional, alucinaciones, delirios, pesadillas, agresividad, etc.