Estudio Cadem y Aprocor: 6 de cada 10 chilenos no teme a ser fiscalizado por conducir bajo los efectos de bebidas con alcohol
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Con el objetivo de conocer la evolución de hábitos de consumo de bebidas con alcohol en los adultos y verificar la conciencia de los riesgos asociados, la Asociación Pro Consumo Responsable de Bebidas Espirituosas (APROCOR) y CADEM realizaron la Segunda Radiografía de Educación en Consumo de Alcohol, de cara a las celebraciones de fin de año. El estudio se realizó en diciembre del 2022 y consideró una muestra representativa de hombres y mujeres mayores de 18 años de diferentes zonas del país.

En esta investigación destacó el que 6 de cada 10 encuestados aseguró que es poco o nada probable que sea fiscalizado si conduce bajo los efectos del alcohol. De este grupo, en las mujeres es más fuerte esta percepción (59%) que en los hombres (52%) y casi 7 de cada 10 jóvenes (entre 18 y 34 años) derechamente no cree que le toque alguna fiscalización.

Consecuentemente, la prohibición de conducir (30%), penas de cárcel (27%) y más controles policiales (23%) son las principales medidas apoyadas contra los conductores bajo los efectos del alcohol. La gran mayoría (86%) entiende además que no existe un tiempo establecido para recuperarse tras beber alcohol y poder conducir.

Ante la consulta de las medidas que toman anticipando que van a beber en estas fiestas, destaca que la mayoría decide trasladarse en taxi o solicitar algún servicio de apps de transporte privado (50%) o pasar las llaves a un conductor designado que no haya consumido (24%). Otro 15% -preferentemente jóvenes entre 18 y 34 años- decide moderar su consumo. Sin embargo, aún hay un 3% que no toma ninguna medida.

En relación a otras instancias de ingesta de alcohol en fin de año y considerando que en estas fechas el consumo se da en gran medida en ambientes familiares, el 48% declara que disminuiría o evitaría consumir delante de menores de edad para que no lo normalicen, lo que demuestra mayor consciencia frente a la presencia de niños. Existe de todas formas un grupo significativo (1 de cada 3 personas consumidoras de bebidas con alcohol) que afirma que no hay problema en beber frente a menores de edad, lo que hace necesario reforzar la educación frente a estos casos.

El presidente de APROCOR, Juan Pablo Solís de Ovando, junto con recordar que la asociación refuerza en estas fechas sus campañas #MenoresNiUnaGota y #ConductoresNiUnaGota de alcohol, destacó que “este estudio es clave para reiterar el llamado a la población a celebrar con moderación y, en paralelo, trabajar en el país por una educación temprana sobre consumo responsable de bebidas con alcohol”.

Por su parte, Roberto Izikson, Gerente de Asuntos Públicos de CADEM, destacó que “para los chilenos el consumo riesgoso de alcohol es un tema privado que recae sobre la familia, es un problema que se resuelve dentro del hogar y no un asunto de salud pública. Así, 70% cree que las familias son las principales responsables de abordar este problema frente a sólo un 17% que cree que es responsabilidad del Estado. Además, 90% de padres y madres de menores de edad cree que la mejor medida para prevenir el consumo en menores es tener una conversación familiar al respecto, y en cambio 29% socializaría el problema llevándolos a cursos o talleres de orientación”.

Cultura etílica en los chilenos  

El estudio demostró también que entre los chilenos continúan prevaleciendo ciertos mitos instalados a lo largo del tiempo en relación al alcohol. Pese a que más del 70% de los encuestados dice tener mucho o bastante conocimiento sobre los efectos de las bebidas con alcohol en la salud, el 75% aún piensa que el alcohol contenido en las bebidas destiladas o espirituosas es más fuerte que el de la cerveza o el vino, lo que en realidad es falso. Además, un 83% considera que mezclar productos, emborracha más rápido y produce una peor resaca.

Solís de Ovando aclara que “todas estas bebidas – bajo la unidad de medida estándar internacional – tienen la misma cantidad de gramos de alcohol (14 gramos); es decir, una lata de cerveza de 355 ml de 5°, una copa de vino de 150 ml de 12° o un destilado de 45 ml y 40°, contienen igual cantidad de alcohol. Por eso, los efectos nocivos del alcohol se producen por la cantidad que tomas y por no por el tipo de bebidas”.

También aparecieron aspectos positivos. Una gran mayoría sabe que comer antes y durante  la ingesta de bebidas con alcohol ayuda a disminuir sus efectos (66% de acuerdo); pero sólo el 50% de los encuestados entiende que hidratarse también ayuda.

Por último, mayoritariamente existe la idea de que el consumo de alcohol forma parte de nuestra cultura, por lo que hay consenso en que es mejor controlarlo que prohibirlo.

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